La Lula

Fue un día cercano al 21 de mayo de 2003 cuando me llaman de una veterinaria de Viña avisando que tenían gatitos para adoptar, ya había llamado a todas las veterinarias que aparecían en la guía de teléfonos (si, en esa época así se hacían las cosas) preguntando si tenían gatitas en adopción, me había costado mucho tiempo convencer a quien era mi marido (si, estuve casada) de que yo necesitaba tener un gato en casa, el no quería por que los gatos «le daban alergia» y por que eran animales de maricones, los hombres tenían perros (eso daría para mil post mas pero no vale la pena), había logrado que me dejara tener un gato y me estaban llamando de una veterinaria para que fuera a buscar mi nueva mascota.

Agarré el auto y fui, no tenía jaula de transporte comida, nada, solo fui. Llego a la clínica y en una jaulita habían 4 o 5 gatitos, chiquitos todos, mi primera reacción fue «me los llevo todos» y en el fondo de la jaula ella, con sus 4 patitas con guantes blancos y ojitos de gato con botas me mira y dice «piiiiiiiiiiii», ella, ella es!, la tomo en una mano y vuelvo a casa, ella muy chora sentada en el asiento del copiloto, bien afirmada del asiento «chuta, es chora esta tipa» -pensé-, llego a casa, se trepaba por el plumón de la cama para llegar a la cama…  era tan chica que al ponerle el collar antipulgas, era un collar con gata y no una gata con collar y las pulgas caían y caían. Al ratito entró en confianza y jugando me rasguñaba, tenía tan filudas y finitas las uñas que me dejó las manos «pal gato», me acuerdo que me llenaba de crema pielarmina en las noches para que el marido no se enojara al verme rasguñada.

Se va a llamar Lula, por que es muy malula, para hacerle honor a su nombre, y como chiste, decidí que su cumpleaños sería el 29 de marzo, día del joven combatiente delincuente. Desde ese día de mayo, se convirtió en mi todo, entre el 2003 y 2004 pasé la peor depresión que he tenido, lloraba por horas, un par de veces me desmayé de tanto llorar (y no comer) y ahí la Lula, mordiéndome las manos o la cara para hacerme reaccionar. Siempre durmiendo a mi lado (o arriba, ama dormir arriba mio), la vez que me fui a dormir al living ella se fue conmigo, absolutamente incondicional.

Cuando me tuve que venir de emergencia a Santiago un día en la noche no quise dejarla allá, y ahora que lo pienso debe hacer sido muy chistoso para quien nos veía, pero iba mi mamá en su auto, yo en el mio, con la Lula (sin jaula, aun no la podía comprar) y una amiga en un tercer auto con su hijo durmiendo, 3 autos por la carretera a las 3 de la mañana… paramos a tomar un café en un servicentro, yo dejando encargado el auto por que tenía un gatito adentro y mi amiga el suyo por tener a un niñito… al pasar por el peaje, mi mamá que iba en el auto de adelante, pagó mi peaje, al llegar yo a la ventanilla bajo la ventana y le digo, el auto de adelante me pagó y la niña que atendía me ve y se rie, tienes un gatito en el cuello!, si po, la doña se vino en mi cuello todo el viaje, ronroneando y langüetiandome… el problema de eso es que su lengüita es porosa y me dejó tan irritado el cuello que se me hizo una costra y parecía chupón… nadie me creía que era mi gata la culpable….

Para cuando volví definitivamente a Santiago, ya le compré la jaula de transporte, que es la que tengo hasta el día de hoy, y llegamos a la casa de mi mamá donde estaba la Miga, la gata de la casa de mi mamá, y llega la Lula toda chora y le sacaba la cresta todo el día, era ver los monitos de peleas de gatos, una bola de pelos con patas que salían por los costados, por los casi 2 años que viví con ellos la Lula no soportaba a la Miga, pero todas las noches las dos se iban a dormir conmigo, se gruñían, tiraban un par de garabatos y se dormían bien pegaditas a mi, a veces se sumaba la negrita, que era una gatita muda vecina, que se metía por la ventana… era muy chistoso verme con tanto gato al rededor.

Ya viviendo las dos solas, un día me doy cuenta que se mete en su cajita de arena, ponía las orejas para atrás y salia de la caja sin hacer nada, a mi me daba risa y le decía estas estítica, toma juguito de ciruelas, claro, el chiste se me pasó cuando se mete a la tina, me grita, espera a que llegue, levanta la cola y lanza sangre… casi me muero!!!! la llevé altiro al veterinario, me dijo que era cistitis y le dio antibióticos. Todo bien, hasta que al mes siguiente pasó lo mismo, ecografía de control y le encontraron cálculos en la vejiga. «Hay que operar o se muere»… lloré una eternidad, pero entre mis ahorros, la ayuda de mi mamá y de un amigo, le pagué la operación, y quedó comiendo mejor que yo (y no es chiste, el alimento medicado es carísimo), de ahí nunca mas comió ninguna cochiná de supermercado (no compren de esos alimentos, son sal y grasa).

Historias de la Lula en el depto tengo millones, cuando antes de cerrar la loggia saltaba del balcón a la logia y a mi me daba ataque (por que no puse malla de protección por que era carísimo) hasta que cerré la loggia y un dia estaba lavando la loza y siento un ruido, miro y la veo pegada a la ventana, por fuera, con cara de «parece que la cagué, ayuda» … el corazón se me salía de los nervios, abro la ventana con calma, le digo, tonta, te dije que no saltaras más, santo remedio, nunca mas se acercó al balcón… la saqué barata.

La vez que abrí la puerta y ella decidió que quería conocer el departamento de la vecina del frente, y se fue a instalar a la pieza de la hija, que se puso a gritar como loca y yo llamándola con su comida para que volviera, amaba comer, era cosa de hacer sonar la bolsa de comida y llegaba corriendo. Mas de una vez me dijeron que tenia sobrepeso y que debía ponerla a dieta y que hiciera ejercicios… si, mi cara de ejercicios un gato como hago eso?… hice lo que me dijo la veterinaria «hazla bailar» y me sacó la cresta, decidí que la Lula no era bailarina, obvio que le bajé la porción de alimento hasta que bajó harto de peso, pero siempre fue gordita, sanita y linda.

Vergüenzas que me hizo pasar… como cuando contraté un maestro para que pintara el living, y un día vino el con su señora para ayudarlo, yo estaba trabajando en el computador y fui a buscar un café, veo a la lula sentada en la mesa del comedor  muy aseñorá mirando lo que hacían, la miro, me rio y le digo «que estás haciendo ahí ridícula»…  cuando cacho que la esposa del maestro se había sentado también y de un salto se paró… no sabía que más decirle a la señora para que no se sintiera mal y entendiera que estaba hablándole a la gata y no a ella, me faltó poco darle café y galletitas (café le ofrecí, galletas no tenía)… O la vez que vino un PDI al depto y la Lula no encontró nada mejor que revolcarse en la mochila que él andaba trayendo (le gusta el olor a macho transpirado, alias sobaco), cada vez que iba un maestro de lo que fuera, ella ponía ojos de amor y le intruseaba las cajas de herramientas o mochilas…

Cada vez que salía de vacaciones la dejaba en el depto, y mi mamá venía a verla, a darle agua, comida y cambiarle el arena, por que si pasaba 1 día sin limpiar hacia cuneteado, y claro, su respectiva cobrada de sentimientos por haberla dejado sola, 2 o 3 años se sacaba el pelo y dejaba pelones gigantes, me paseé por 4 veterinarias hasta que di con una que cachó que no era tiña, sarna, lepra, cáncer de pelo, de piel ni nada raro (por lo que obvio me hicieron pagar en las otras veterinarias) me dio un jaboncito especial y listo. A traerle regalos de vuelta de las vacaciones para que no se sintiera.

Un verano, me dio una amigdalitis horrible, estábamos con temperaturas sobre los 33º y yo tiritando por la fiebre, desperté en la noche con 39º de temperatura, y no sabía como hacer que me bajara la fiebre, se me ocurrió traer un pote con agua y una toalla de mano, la iba mojando y me la ponía en la frente, nuca, cuello y estómago, supongo que me quedaba dormida mientras la cambiaba de lugar, de pronto escucho un ruido… langüetazos… miro y ella, estaba muy sentada en el velador tomándose el agua del pote! ataque de risa inmediato. Varias veces me hizo esa, si llevaba un vaso bajo con cualquier liquido en la noche para tomar mis medicinas, ella se tomaba lo del vaso (agua, jugo o bebida)…

Amaba que le pusiera el cono de la vergüenza (collar isabelino) yo creo que sentía que era su corona, o que se veía mina por que no se podía ver la guata, la ultima vez que se lo tuve que poner fue por que se lamía la patita tanto que se rompió una de sus almohadillas y le sangraba lo suficiente para ensuciar el plumón blanco de la cama, le mostraba el collar y se acercaba sola a que se lo pusiera… si, así de loca es.

Cada vez que me duchaba, ella se metía al baño (así que no podía cerrar la puerta o era drama mexicano en el pasillo) y se sentaba en el lavamanos y se ponía flufly, esponjosa con el vapor de la ducha, y cuando me pongo un poco de silicona en el pelo, lo ama, corre y se sube al lavamanos para que le ponga un poco a ella y se vea mas lais y brillante.

Habladora, contestadora, garabatera, chora, fresca y regalona, creo que así la puedo describir… la gata chora del puerto venida a mas, por que siempre diva olvidando su pasado de recogida, jajajajajajaja!! Un día de octubre del 2011 de puro aburrida, le hice una cuenta en twitter y facebook…  y empezó a tener seguidores!! nunca supe quien era mas loco, yo por hacerla y mantenerla, o la gente que la seguía e interactuaba con ella, incluso una vez nos entrevistaron de la tele (y la grabaron haciendo caca, adiós con su dignidad).

A mediados del año pasado empecé a notarle unas canas en la nariz y las pestañas, estas viejita le decía, siempre a mi lado o arriba mio, hasta que a fin de año empezó a comer menos… «me cachó que me voy de vacaciones y me está empezando a cobrar sentimientos desde temprano»… salí solo una semana, una vez mas vino mi mamá a verla, pero al volver la Lula no estaba bien, no había comido, no tomaba agua, estaba flaquita… La llevé al veterinario a primera hora, la revisaron, le pusieron suero, estaba deshidratada, me dieron un antidepresivo humano que está probado le da hambre a los gatos para que comiera… como si fuera fácil darle una pastilla a un gato, ahora tenía que darle 1/8 de pastilla… pero no, no comía… Exámenes de sangre y orina (me quedé pensando como se hace el examen de orina a un gato, haga pipí en el frasco….) Llamo por teléfono para saber de los exámenes y la doctora me dice «trae a la Lula»… fue horrible… me fui llorando, me explica que tiene diabetes, falla renal en grado 3 (si llega al 4 es sentencia de muerte) y que debe hospitalizarse por 3 días. Llamaba todos los días para saber como estaba y la iba a ver en el horario de visitas… hasta que la dan de alta el viernes, pero no por estar sana, si no, para ver si yo podía seguir con los cuidados en casa: Medirle la glicemia cada 12 horas, inyectarle insulina inmediatamente después, hacerla comer y tomar agua.

Me explican como es todo, llego a casa y a la hora que le correspondía la medición intento repetir lo que me enseñaron… no pude, no podía lograr pincharle la orejita para la muestra de sangre, trato de usar el «lápiz» para pinchar, no puedo…  me desespero y llamo llorando a la veterinaria, me dicen que ya se había ido… y escucho que la recepcionista dice «esta llorando mucho» y me contesta la doctora, ella siempre, pero siempre ha sido un amor, super atenta, me explica todo, y siempre me ha dicho que le queda poco tiempo de vida, que la regalonee, que la aproveche, que la apapache… El fin de semana fue horrible, realmente no sirvo de enfermera para gatitos, cada vez que debía hacerle la medición o inyectarla sufría, casi siempre no me resultaba y llegué a repetir 10 veces el examen, lo que significó pincharla mas de 20 veces en sus orejitas, llorar hasta ver borroso, querer vomitar de angustia…

Desde hace años que vengo diciendo, la Lula ya está viejita, está mas cerca de morir que de seguir conmigo, pero ahora que se está haciendo realidad puedo decir que me duele cada fibra… también siempre dije que no voy a mantener a la Lula a mi lado a punta de inyecciones y tenerla conectada a nada, y se que el momento en que deba dormirla se acerca fuerte. Hablé de eso con la veterinaria, me dio plazo de 4 días, ver como sigue con mis cuidados, debo seguir inyectándola pero que no me estrese con medirle la glicemia, si no puedo un día no hay problema, dale amor y hazle cariño. Me siento mal, siento que le estoy fallando por no poder pincharla, siento que le estoy fallando por no haberme dado cuenta antes que estaba con diabetes, tal vez algo le di para comer que sus riñones fallaron, siento que aun que hemos estado juntas casi 16 años aun no es su hora de partir, pero no quiero verla sufrir y cuando haya que hacerlo la dormiré, haciéndole cariño o en mis brazos, si pudiera la dejaría acostarse en mi guata como tanto le gusta, Lula, mi Lula haz sido una gran compañía, haz sido mi familia y te quiero con todo mi corazón, espero que hayas sido una gatita muy feliz.

Siempre te voy a adorar 29-03-2003 / 17-01-2019

4 comentarios sobre “La Lula

  1. Hola. Tenía tu blog guardado por un par de recetas que tienes de pan de linaza y he encontrado hoy casualmente tu artículo sobre Lula.
    Nunca había tenido gatos, en casa de mis padres había ( y hay) perros y yo no tenía ni idea de cómo relacionarme con un gato… El 10 de febrero hará un año que encontramos a Haku mientras dábamos un paseo.
    Se puso a caminar con nosotras. Descubrimos que llevaba 7 meses viviendo en la calle y lo llevamos a casa.
    Te cuento porque me emocionó mucho lo que cuentas de Lula y entiendo perfectamente tu tristeza.
    Te deseo fuerza y ánimo para estos días.
    Gracias por tu blog y un abrazo.

  2. Que gran historia me gustaria tener tu don de escritora… Ya tendría un libro.. Son geniales los gatos, he gozado de su compañía desde que era un bebe…ahira que tengo mi propia familia sigo teniendo, por ahora 2, por eso entiendo tus sentimientos.

    Ánimo no mas…siempre la recordarás…yo tenia 5 años y aun recuerdo al inke…el gato de mi abuelo.

    Un abrazo.

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