Historias de Micro

En más de una ocasión he escrito de mis aventuras y desventuras en alguna micro de Santiago. Para que hablar de las que tuve en el periodo que viví en Viña…

Y para no ser menos, tengo nuevas aventuras, que me pasaron ayer y hoy en la mañana.

Jueves, 19:00hrs, voy camino al paradero y me acuerdo que no tengo saldo en la tarjeta para el viaje de mañana (osea, el de hoy), asique mas que resignada me preparo para bajar al metro, hacer la tremenda fila que se hace, para solo cargar la tarjeta, salir y hacer la mas grande fila para subirme a la micro. Menos mal, que en el camino veo un letrerito Bip! en un local de venta de artículos computacionales, y la puedo cargar ahí.

Sigo mi camino hacia el paradero… y me alegro porque la cola no es tan larga. Llega la micro, me subo, me siento y comienza el recorrido a la casa. Cuando solo a 3 cuadras del paradero, se siente un gran BOOM! creo que hasta un chispazo, y todos los que íbamos en la micro quedamos helados… «que pasó?!» decía una señora, otros comentaban que se había pinchado una rueda. Dicho y hecho, se había pinchado o reventado una rueda, fue tanto, que el tapabarros de la micro se levantó. Menos mal, que no íbamos por Los Leones, porque ahí los micreros cuando pueden (y ya con el cansancio del dia, se les agradece) le meten chala … se imaginan ahi se revienta el neumático? no lo estaría contando.

Por suerte, detrás venia otra micro, del otro recorrido, vacía, asique sin pensarlo mucho, me subí, y también logré sentarme. Me llamo la atención que esta otra linea de buses, tiene en mejor estado las maquinas, la luz de la puerta se enciende cuando abren la puerta para que te bajes, el timbre tiene casi un sonido agradable y no ese ensordecedor que llega a dar jaqueca… Pero de todas maneras, no me gusta esa linea, porque la ultima vez que anduve en una de esas micros (bueno, la penúltima, la ultima fue ayer) unos tipos se agarraron a combos a mi lado y me dio tantito miedo.

Hoy, frio, mañana, sueño… llego al paradero cruzando los dedos que me pare alguna micro ahi y no tener que ir al super paradero extremadamente bien diseñado que esta a pasos de la entrada de una planta de revisión técnica, a menos pasos de la entrada de un edificio nuevo, y sobre un lindo pastito recién plantado, sin ni un pedacito de cemento para que el frio no se pase por los zapatos y olvidémonos de no mojarse los pies y pantalones cuando llueve. Ah! y el paradero es solo un diminuto letrero negro con el numero del recorrido que debe parar ahi… que esta entre varios otros letreros mas… entonces el pobrecito apenas se ve…

Bueno, estaba en el paradero de verdad con techito y mapas, esperando la micro, pasa, me subo, me toca ir un par de cuadras de pie hasta que logro sentarme… en la mitad del camino, me doy cuenta que había un pasajero mas en la micro… y que seguramente nadie mas había visto. Debajo de mi asiento iba un perrito durmiendo!

Cuando llegué al ultimo paradero, me fijé si don perrito viajero se bajaba, pero parece que no venia a Providencia…

4 comentarios sobre “Historias de Micro

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